ESPAÑA, Estrategia ante la crisis.

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España se encuentra actualmente en una situación ciertamente delicada, por ser algo benévolo en el calificativo. Los datos recientemente publicados son ciertamente desalentadores y muestran una tendencia preocupante:

PIBTRIMESTRAL: -0,4 y tendencia a la baja.
Nº. DESEMPLEADOS: 4.705.279, cerca del 27% de la P.A. y tendencia al alza (más de la cuarta parte de las personas que están en disposición de trabajar, no encuentran trabajo o no tienen habilidades, o no saben cómo explotarlas, lo que es más preocupante todavía).
IPC Intermensual: 0.6 y tendencia al alza.
PRIMA DE RIESGO: 420 (Únicamente tras Grecia y Portugal).

Todo esto en un marco de profunda confusión en temas tan importantes como la identidad nacional (nuevas elecciones, reclamaciones de referéndums independentistas, nuevos modelos de financiación, modelos territoriales en solfa, etc)
Es, sin duda, una radiografía preocupante, cuyos datos reflejan una situación realmente delicada.
Además de estos datos, el entorno en el que España debe navegar no es menos incierto, motivado por una más que probable falta de identidad europea, crisis financiera internacional, conflictos diplomáticos internacionales, cambios en el orden mundial, etc. Además, el precio de nuestra principal fuente de energía va camino de alcanzar máximos anuales (Precios de Barril BRENT 111.84$).
Tras media década transcurrida desde el inicio de la crisis, todavía España no ha sido capaz de identificar nuestras unidades estratégicas de análisis, algo prioritario para conocer los factores que nos pueden llegar a sacar de esta situación en algún momento.
Cuando parece claro que un país como España, ya debía tener sobre la mesa la estrategia a seguir y la ejecución de la misma, da la sensación de que ni tan siquiera tenemos identificados los sectores que serán los motores de la recuperación, sino que seguimos inmersos en discutir quiénes somos y cuanto nos hemos peleado. El paradigma de esta situación fue la cara de un amigo alemán el día en que disputaron la final de la copa del Rey, Athletic club de Bilbao contra el F.C. Barcelona, en el Vicente Calderón. Cuando empezó a sonar el himno de España y de inmediato, todos los aficionados de un bando y otro empezaron a silbar y abuchear, ensordeciendo el propio himno, flameando banderas nacionalistas, me miró desorientado y me preguntó ¿están locos? No entiendo nada!! ¿Por qué gritan?. No podía entender como en la final de la Copa del Rey, de España, no sólo no se convirtiera en una fiesta nacional, sino que supuso una plataforma excepcional para reclamar la independencia.
Un niño de 6 años tiene un mecanismo instintivo y espontáneo de estrategia. Voy a poner un ejemplo:
Un partido de futbol del equipo del colegio. El partido está en juego y el equipo local pierde 0-3. El propio jugador local, de tan sólo 6 años de edad, percibe y procesa instintivamente varios factores, tales como que van perdiendo y por goleada. En seguida sopesa su estado de ánimo (bajo), su cansancio (alto), la moral (baja) y la de su equipo (debilidades). Siente también las sensaciones del contrario (la competencia) y adecúa entonces su acción a la situación del partido (adopta estrategias). Tiende entonces a replegar su posición, defienden en bloque la portería y tratan de aprovechar contraataques en los que pillar desprevenidos al contrario, dado que su delantero es rápido y eficaz (detecta fortalezas). Si el partido estuviera empatado y percibiera que el contrario está cansado, la acción automática es ofensiva, es decir, aprovechar la fortaleza de jugar en casa y el bajo cansancio para atacar a un contrario cansado y angustiado. Con este ejemplo quiero hacer ver que la estrategia es instintiva y hasta un niño tiene esa capacidad de reacción.
Sin embargo en España, esto no está ocurriendo y no es por falta de percepción de nuestro cansancio, ni por desconocimiento de la fortaleza de la competencia, sino porque el equipo está desunido y no sienten la victoria como algo propio.
Sería determinante realizar una labor de comunicación nacional (suena dictatorial), trasladando el diagnóstico de la situación, reconociendo por fin dónde estamos. Pero tan importante es la fijación de un objetivo, la confluencia de un deseo colectivo y la divulgación de la estrategia a seguir. Para ello, deberíamos realizar un análisis interno para detectar nuestros factores críticos de éxito (FCE), que nos permitirán conocer nuestras debilidades y fortalezas. Al tiempo, debemos conocer nuestra posición relativa con el entorno para conocer nuestros factores relevantes (FRE) y que pueden condicionarnos. De este análisis, sin duda, detectaremos una ventaja competitiva que nos permita competir en condiciones algo más ventajosas que el resto. Y con todos estos datos, formamos una matriz de variables de la que resultará una acción estratégica.

DEBILIDAD + OPORTUNIDAD = Expectativa Defensiva
DEBILIDAD + AMENAZA = Cobertura
FORTALEZA + OPORTUNIDAD = Ataque
FORTALEZA + AMENAZA = Expectativa Ofensiva
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Es necesario empezar reconociendo nuestras unidades estratégicas de Análisis, aquellas unidades de producción candidatas para competir, que en el caso que nos ocupa pudieran ser las distintas industrias competitivas (turismo, tecnología, etc).
Debemos crear MARCA, alrededor de una ventaja competitiva, que refuerce el sentimiento de nuestro producto en el exterior, que nos diferencia de los competidores y que nos ayude a ser percibidos como excelentes en determinadas áreas.

Y todo esto no es tan complicado, porque hasta un niño, lo tiene en el ADN, como mecanismo de supervivencia.

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