La Presencia ante el desafío.

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En una reciente entrevista realizada a un joven deportista de élite, pude entrever el gran potencial que esconde desde el punto de vista de su mentalidad. Se trataba de un casi adolescente, con cuerpo de hombre y con mentalidad de sabio. Sus ojos estaban clavados, sus pupilas centradas y sin atolondramientos, su mirada anclada a una sensación, sus movimientos relajados y sus palabras eran seguras. La entrevista era corta e improvisada y se desarrollaba entre la actividad frenética de los periodistas que iban a la caza de las palabras de los jugadores del mejor equipo del planeta.

No se trataba del capitán del equipo, ni de ningún jugador experimentado que hubiera sido capaz de aprender a dominar esas situaciones estresantes a fuerza de los años, ni siquiera de la gran estrella del equipo acostumbrada a los flashes y anuncios. No, era un chico de 19 años, recién embarcado en la élite mundial y que había empezado a demostrar su capacidad técnica y mental.

A la pregunta de cómo se sentía un chico con 19 años jugando entre la élite mundial y la responsabilidad que ello suponía, respondió, con total frialdad y la mirada fija, que sólo pensaba en hacer su papel lo mejor que sabía en cada partido, dándolo todo por el equipo y nunca realizar previsiones ni planificaciones futuras, sino que estas fueran consecuencia de sus entrenamientos diarios y su desempeño en cada partido. “Sólo me enfoco en darlo todo en cada partido”.

A esta tecnica se le llama Presencia Mental. Cada desafío requiere de una concentración máxima y sólo pasa por poner el cien por cien del foco, en el momento presente. De esta manera se obtiene el rendimiento óptimo, sin riesgo de dispersiones. Cualquier pensamiento futuro provocará desequilibrio, tensión y estrés, que desestabilizará al jugador y mermará su rendimiento y desempeño.

Este jugador ha sido entrenado desde niño para mantener un rendimiento mental óptimo, lo que le permite desplegar el resto de sus facultades sin titubear y liderar equipos de alto rendimiento.

Este joven se llama Rafael Varanne y, si las lesiones le respetan, va a dar mucho que hablar.