Precio del Exito = Cambio de Hábitos.

Decide libremente entre instalarte en el fracaso o adoptar una actitud legendaria de lucha y trascender del plano de sufrimiento actual, en busca de un escenario superior donde adquirirás una perspectiva más amplia, que te facilitará mucho las cosas en un futuro.

La parte principal de esta decisión es conocer el precio que estás dispuesto a pagar para alcanzar el éxito. Esto te dará la medida de la calidad de la respuesta anterior. Si tu respuesta es que estás dispuesto a cambiar, pero sólo dedicándole unos minutos al dia para modificar suavemente tu rumbo, puede ser un pérdida de tiempo. Una apuesta decidida es una demostración de fé en tu éxito.

No cabe duda que toda estrategia pasa indefectiblemente por una necesaria eficiencia y economía de recursos y es por ello que debemos realizar un análisis previo a fin de valorar costes. No podríamos pretender cambiar de trabajo y decidir para ello realizar un master en una escuela de negocios de élite, con costes desproporcionados y buscar un empleo por cuenta ajena como administrativo. Y lo contrario, no podemos pretender aspirar a una presidencia de una gran corporación, desde la falta de compromiso y escasa dedicación. Por tanto, es imprescindible acotar el precio, ponerle límites tras los cuales tendríamos que reconsiderar la estrategia y ejecutar planes alternativos, previamente definidos también. La apuesta debe por tanto ser decidida, pero no desmedida, y toda inversión requiere de una dedicación de una parte importante de nuestros recursos, y más en la etapa inicial, siempre con vistas a minimizar riesgos y recibir un retorno de la inversión en un plazo adecuado. Ponle precio y solicita a tu apoyo (Coach, consultor, especialista..) un feed back honesto sobre la proporcionalidad y racionalidad de tu precio.

Como cualquier inversión, se requiere de un análisis de viabilidad de la misma y de las expectativas de éxito y posibilidades de fracaso. En los mercados bursátiles se suelen realizar apuestas por valores que creemos que tienen recorrido al alza, sobre los que se paga un precio, pero existe una herramienta que ha salvado de la ruina a miles de inversores y contribuido a enriquecer a otros miles; STOP LOSS y STOP PROFFIT, es decir, marcar unos límites por debajo de los cuales no estás dispuesto a permanecer, renunciando a pérdidas futuras, o por encima de los cuales, renuncias a ganancias adicionales, realizando las plusvalías latentes y dejando que “la última peseta se la gane otro“. Esto minimiza el riesgo de manera considerable y captura los beneficios hasta ese momento potenciales.

Es muy común identificar nuestra meta y emprender el camino sin valorar antes los posibles costes de nuestro desafío. Antes de emprender el camino, es imprescindible realizar una estimación del coste, económico, emocional, familiar, material, etc, valorar los diferentes escenarios que su pueden dar y establecer unos límites por encima de los cuales debemos replantearnos continuar o, por el contrario, desistir temporalmente. En numerosísismas ocasiones, la retirada es la decisión más innteligente y valiente de todas las posibles, cuando nos encontramos ante situaciones que puedan poner en riesgo definitivo nuestra apuesta de éxito. Sun Tzu, el gran estratega militar y autor de “El Arte de la Guerra“, nos dice en esta biblia de la estrategia que Si tu plan no contiene una estrategia de retirada o posterior al ataque, sino que confías exclusivamente en las fuerzas de tus soldados y tomas a la ligera a tus adversarios, con toda seguridad caerás prisionero.

Es vital, clave del éxito de tu desafío, que tu estrategia contemple varias alternativas, un plan b, otro c, etc, e incluso recurre a la creatividad constantemente para habilitar nuevas alternativas sobre la marcha, una vez que te cerciores de que la estrategia principal ha fracasado. Y si aún así, no existe salida, la retirada es otra alternativa más que interrumpe sólo de manera temporal nuestro camino hacía el éxito. La guerra está compuesta por numerosas batallas y en ocasiones es necesario perder alguna de ellas, para poder asegurar otra más determinante. Pero siempre hemos de tener claro cual es el precio que queremos pagar para alcanzar la meta.

El precio adquiere varias formas, en función del desafío, pero la más frecuente es la del cambio. Toda planificación estratégica surge porque se quiere alcanzar un objetivo, y los objetivos no son hitos ocasionales que nos encontramos en nuestro camino, por lo que requiere cambios de ritmo de marcha, de dirección, de hábitos, de mentalidad, de visión, de situación, de perspectiva, etc. Para alcanzar un objetivo de cierta calidad, es requisito imprescindible la adopción de cambios acertados que nos coloquen en el rumbo adecuado. Todos los cambios son dolorosos y molestos porque conllevan un consumo de energía extra muy importante. Cuando tenemos adquiridos unos hábitos, estos se ejecutan de manera muy automática, ahorrando muchas energías mentales. Y adoptar nuevos hábitos requiere un trabajo previo de justificación, de definir nuevos movimientos y mecanismos previo cálculo de los cómos, los para qués y las consecuencias. Los primeros dias tendremos que utilizar recordatorios para que no nos olvidemos de realizar los cambios y la mente pondrá en marcha un mecanismo automático encaminado a continuar con las acciones anteriores que conllevan menos consumo de energía. Pero debemos ser persistentes y mantener estas cambios de conductas durante al menos 21 dias, para empezar a generar de nuevo estos automatismos que reduzcan la energía corporal y mental y así, reubicarnos de nuevo dentro de una nuevo zona de confort, esta vez en un plano más elevado. Por tanto, toda estrategia encaminada a alcanzar nuestros objetivos, necesita que definamos el camino del exito. Este camino es distinto al anterior y por tanto debemos cambiar mucho de lo que hacemos. Este cambio tiene un alto precio, que debemos cuantificar previamente. Como todos los precios del mercado, a mayor precio, mayor calidad. “El dinero del pobre va dos veces al mercado“. Por tanto, el precio del éxito es caro y principalmente tiene forma de cambio de hábitos, de conducta, mentales, y materiales. PRECIO DEL EXITO = CAMBIO DE HABITOS.

“Siembra una idea y cosecharás un deseo; siembra un deseo y cosecharás una acción; siembra una acción y cosecharás un hábito; siembra un hábito y cosecharás un caracter; siembra un carácter y cosecharás un destino”.

William James.

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